Un alemán, un indio (de la india) y un español mueren y van al infierno. Satanás se siente magnánimo y les propone un trato. Les dará tres latigazos con toda sus fuerzas. El que resista podrá ir al cielo. Además tendrán la posibilidad de colocarse como protección en la espalda lo que ellos escojan.

El alemán dice “pues yo voy a ponerme 500 toneladas de acero de la fábrica metalúrgica de Hamburgo, eso no hay huevos de romperlo”. Satanás se lo concede. Luego coge el látigo y.. ¡tchak! Primer latigazo y el acero se parte en dos como mantequilla. Aterrorizado el alemán dice que no piensa aguantar dos latigazos en la espalda a pelo y se rinde y tiene que ir al infierno.


Le toca al hindú y dice: “yo no voy a ponerme nada, usaré mi mente para hacer un viaje astral y abstraerme del dolor”. Satanás se parte de risa y le dice “te voy a destrozar”. Luego… ¡tchak!, primer latigazo. El hindú no parpadea siquiera. Mosqueado satanás hace ¡TChak!, segundo latigazo. El hindú, sin inmutarse. Cabreadísimo satanás toma carrerilla y descarga toda su ira… ¡TCHAK! El hindú dice: “empieza cuando quieras, ¿eh?”. Frustrado, el demonio se rinde y dice “tu ganas, puedes irte al cielo”. Y el hindú dice “no, me quedo un ratito”. Satanás le dice extrañado “¿Y eso?” El hindú responde: “Es que en los chistes siempre gana el español y tengo curiosidad por saber qué va a hacer esta vez”.

Le toca al español y le dice el diablo: “¿Que te vas a poner tú?”. “¿Yo?”, contesta el español, “Yo me voy a poner en la espalda al hindú, claro”.

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